Jose Ibañez • 3 de septiembre de 2025
Siete buques de guerra, dos submarinos nucleares ¿para acabar con unos traficantes de droga?
Marbella. -
Durante años, la política de Estados Unidos hacia Venezuela osciló entre sanciones, advertencias y amenazas veladas, pero la caída del chavismo a través de acciones militares nunca llegó a materializarse.
Hoy, sin embargo, la situación luce distinta. La Casa Blanca ha ordenado una operación naval sin precedentes en aguas del Caribe: siete buques de guerra, dos submarinos nucleares y un contingente de inteligencia avanzada patrullan a escasas millas del territorio venezolano.
Oficialmente, el despliegue se justifica como parte de la lucha contra el narcotráfico. Pero en Washington y en Caracas, la lectura es otra: un mensaje de fuerza que parece acercar la confrontación a un punto de quiebre.
La presencia de submarinos nucleares eleva la operación a otro nivel, no solo en capacidad de combate marítimo, sino también en alcance estratégico contra objetivos terrestres. La demostración de fuerza es tanto un movimiento militar como un gesto político.
El Donald Trump de hoy ha consolidado un control casi absoluto sobre el Partido Republicano y ha demostrado estar dispuesto a romper convenciones internacionales, desde su acercamiento a Moscú hasta la redefinición de alianzas con la OTAN. En ese marco, una acción militar en Venezuela ya no luce como una idea marginal, sino como una posibilidad dentro del repertorio de Washington.
Además, el régimen venezolano está más aislado internacionalmente después de unas elecciones tachadas de fraudulentas, la Organización de Estados Americanos y varios gobiernos occidentales.
En otro tiempo, Rusia, China e Irán habrían ofrecido un escudo diplomático. Hoy, todos atraviesan sus propios dilemas: Moscú busca un entendimiento estratégico con Washington; Pekín prioriza la guerra comercial; y Teherán encara sanciones y ataques que limitan su capacidad de proyección.
En paralelo, la narrativa de Washington ha cambiado, Maduro ya no es únicamente un autócrata, sino el líder de una red criminal con vínculos terroristas, acusado de encabezar el “Cartel de los Soles” para traficar cocaína a Estados Unidos. Así, Estados Unidos se siente obligado a actuar no solo frente a un problema regional, sino porque su seguridad nacional está en riesgo.
Por otro lado, una acción rápida y final contra Maduro podría ser presentada como una victoria para la democracia, un golpe al narcotráfico y una respuesta a la crisis migratoria venezolana que preocupa a la base republicana.
Nadie en Washington asegura que habrá una intervención directa en Venezuela, solo confirman la presión destinada a erosionar el poder de Maduro desde adentro.
El periódico colombiano El Tiempo ha resumido la crisis actual en 5 razones por las que Trump podría estar desplegando esa fuerza naval:
- Un músculo militar de otra envergadura. En 2021 ya se habían enviado destructores al Caribe, pero ahora es distinto: se trata de un contingente naval de mayor alcance estratégico, acompañado de submarinos nucleares y medios de inteligencia avanzados.
- Trump ha consolidado un control sin precedentes en su partido y se ha mostrado dispuesto a romper moldes en casi todos los frentes: desde su acercamiento a Rusia y el distanciamiento con la OTAN, hasta la apertura de guerras comerciales contra países aliados y rivales por igual. El propio Trump, en reuniones pasadas con líderes latinoamericanos en Naciones Unidas, llegó a sugerir la idea de una fuerza multinacional para remover al chavismo del poder.
- La posición internacional del régimen venezolano se encuentra en su punto más débil. Maduro encabeza un gobierno considerado ilegítimo por buena parte de la comunidad internacional, incluida la OEA y sectores de Naciones Unidas. Rusia, que en el pasado se erigió como su protector, atraviesa ahora un proceso de acercamiento estratégico con Washington que incluye un tácito respeto a las esferas de influencia. China, inmersa en una guerra comercial con Trump, difícilmente gastaría capital político en Venezuela. Irán, debilitado por años de enfrentamientos con Israel y el reciente bombardeo a sus instalaciones nucleares, tampoco está en condiciones de respaldar al chavismo con la fuerza de antes.
- En Washington ya no se describe a Maduro solamente como un dictador sino como el líder de un cartel de la droga que opera como grupo terrorista.
- Trump busca victorias rápidas y simbólicas que lo consoliden como líder fuerte y pragmático.









