Al 50% las obras en Río Verde
Diego López • 10 de agosto de 2025
Las obras de emergencia del cauce de Río Verde están casi al 50% de ejecución.
Marbella. -
La intervención de emergencia en el cauce del Río Verde, actualmente en su ecuador (∼50%), es un ejemplo de cómo la gestión de los riesgos hidrológicos en áreas urbanas se cruza inevitablemente con la conservación ambiental.
Desde la perspectiva medioambiental, las actuaciones —limpieza del cauce, eliminación de barreras, erradicación de especies invasoras y reducción de cañaverales— tienen un doble sentido. Por un lado, mejoran la capacidad hidráulica y favorecen la recuperación de vegetación autóctona, lo que contribuye a la biodiversidad y a la resiliencia ecológica del río y, por otro, toda intervención intensiva en un ecosistema fluvial implica riesgos de alteración de hábitats y desplazamiento de especies, por lo que la ejecución debe combinar urgencia con criterios técnicos de restauración ambiental.
En el plano de la seguridad ciudadana, la motivación es clara: el cauce había perdido gran parte de su capacidad de desagüe debido a acumulación de vegetación y residuos, en un contexto donde la presa de La Concepción —clasificada como Infraestructura Crítica— marca un factor de riesgo añadido.
Un episodio de lluvias intensas o desembalse no controlado podría poner en peligro a viviendas e infraestructuras cercanas. La obra se presenta, así, como una acción preventiva que busca mitigar un peligro “significativo” por las autoridades.
El desafío, como ocurre en tantas ciudades con ríos urbanos, es mantener el equilibrio entre reducir la vulnerabilidad humana y preservar la funcionalidad ecológica del cauce.
Si bien los trabajos actuales priorizan la urgencia y la seguridad, su legado dependerá de si se traducen en un plan de mantenimiento a largo plazo, donde la prevención no dependa solo de medidas correctivas sino también de una gestión sostenida del ecosistema.
En última instancia, Río Verde no es solo un curso de agua: es un recordatorio de que la seguridad de las ciudades frente al agua empieza en la forma en que entendemos y cuidamos sus ríos.









