Complejo Antonio Serrano Lima
Ángeles Muñoz • 5 de enero de 2026
El Complejo Antonio Serrano Lima, recibe la 16 edición del Torneo Europeo de Waterpolo ‘Tewam 2026’.
MARBELLA. —
La piscina cubierta del Complejo Deportivo Antonio Serrano Lima, recién remodelada tras una inversión superior a los tres millones de euros, ha pasado de ser una instalación funcional —y envejecida— a convertirse en escenario de un torneo internacional de waterpolo juvenil. El mensaje del Ayuntamiento es optimista: Marbella quiere competir, también, en el terreno del deporte organizado y homologado.
La alcaldesa, Ángeles Muñoz, aprovechó la celebración del Torneo Europeo Tewam 2026 para escenificar esa transformación. Doce equipos, 120 jóvenes deportistas y varios países representados sirven como telón de fondo para una operación deportiva que busca posicionar a la ciudad como sede fiable de eventos y justificar una política sostenida de inversión en infraestructuras deportivas.
La remodelación ha incluido climatización, luminosidad, funcionalidad y, sobre todo, la homologación oficial que permite realizar campeonatos con proyección internacional y generar ingresos a la ciudad.
El Ayuntamiento subraya que la federación ha avalado el cambio, una forma de certificar que el dinero invertido no solo se ve, sino que cumple estándares. Sin embargo, la celebración de un torneo internacional aunque ofrece una imagen potente, es puntual. El reto está en convertir esa postal de fin de semana en un uso sostenido que beneficie tanto al deporte base como a la ciudadanía que financia la obra.
Muñoz insiste en atraer grandes citas sin olvidar a clubes, nadadores y usuarios habituales. Las actuaciones complementarias —nuevos trampolines, ampliación de gradas en el pabellón Rubén Guerrero— apuntan en esa dirección, aunque también refuerzan una tendencia clara del actual mandato: el deporte como política urbana, como herramienta de marca y como inversión estratégica.
En todo caso, dentro de una ciudad acostumbrada a medir su éxito en pernoctaciones y ocupación hotelera, una piscina cubierta difícilmente será un icono turístico, pero puede convertirse en un símbolo de gestión que apuesta por infraestructuras útiles, visibles y capaces de justificar su coste con algo más que promesas.









