Gala de la AECC
Santiago Gómez-Villares • 4 de agosto de 2025
La gala en Marbella de la Asociación Española Contra el Cáncer, reunió casi 700 personalidades.
MARBELLA. -
Bajo las luces de la Finca La Concepción, la Asociación Española Contra el Cáncer celebró este sábado su 40 aniversario en Marbella.
Este año, la convocatoria volvió a superar cualquier expectativa: 682 asistentes, un nuevo récord que desbancó los 620 del año anterior.
El espectáculo sorpresa —un ballet de drones iluminando el cielo mediterráneo, diseñado por la empresa Umiles— dibujó en el aire figuras geométricas que terminaron en el emblema de la Asociación, con un mensaje inequívoco: Gracias, Marbella.
Para muchos, fue más que un acto de caridad. Fue un recordatorio de que la lucha contra el cáncer no es sólo médica, sino también social.
El evento recaudó más de 250.000 euros en una sola noche, consolidándose como la cita solidaria más importante de España. La venta de entradas generó 190.000 euros, a los que se sumaron subastas, rifas y donaciones en la llamada “Fila Cero”.
Ese dinero no se diluirá en un mar de gastos administrativos: financiará investigación y programas gratuitos para pacientes y familiares. Solo en Marbella, el año pasado, la AECC atendió a 395 personas con 1.213 sesiones de apoyo psicológico, social y médico. Cada cifra es un rostro, una historia, una batalla.
Santiago Gómez-Villares, presidente de la Junta Local, lo resumió con una frase que resonó en el auditorio: “Frente al cáncer, Marbella no se rinde”. Agradeció al Ayuntamiento, a las empresas, a los artistas y, sobre todo, a los voluntarios —la red invisible que sostiene cada servicio de la asociación—.
Este año, la distinción especial fue para el actor Sergio Peris-Mencheta, por su labor de visibilización y sensibilización sobre la enfermedad y la donación de médula. Aunque un rodaje en Nuevo México le impidió asistir, envió un vídeo en el que reconocía: “Siempre he sido un guerrero en mis películas, pero esta lucha es la más importante”.
La noche fue, en apariencia, un evento social de alto perfil. Pero en su esencia, fue un acto de resistencia: una ciudad que se reúne para transformar dolor en acción, diagnósticos en esperanza.
En Marbella, esa esperanza se mide en cifras récord, pero también en algo más intangible y poderoso: la certeza de que, contra el cáncer, no se lucha en soledad.









