Jardín de diseño para el Faro de Marbella
Diego López • 15 de mayo de 2025
Marbella reimagina el entorno del Faro con un jardín de diseño pero sin fecha de apertura.
Marbella. -
El Ayuntamiento de Marbella ha puesto en marcha la transformación del entorno del Faro, un enclave simbólico junto al Paseo Marítimo, con el objetivo declarado de “reforzar su identidad como espacio verde de litoral”.
Bajo un discurso institucional que combina sostenibilidad, estética paisajística y resiliencia climática, la intervención abarca más de 2.200m² y cuenta con un presupuesto cercano al millón de euros.
Sin embargo, mientras la administración celebra la iniciativa como una apuesta por el urbanismo verde, algunos detalles sugieren una operación más cercana al embellecimiento paisajístico que a una renaturalización con fundamentos ecológicos sólidos.
La plantación de especies alóctonas, como el Brachychiton Rupestris —el llamado “árbol botella”, originario de Australia—, así como la incorporación de gramíneas ornamentales y palmeras de porte compacto (Phoenix Roebelenii), parecen responder más a criterios de imagen que a un enfoque de restauración ecológica integral.
La vegetación ha sido elegida por su resistencia al clima costero y su bajo mantenimiento, pero no necesariamente por su capacidad de regenerar suelos, atraer biodiversidad o funcionar como ecosistema.
“La idea es reforzar una estética naturalista sin renunciar al control formal del espacio”, explicó el concejal de Obras, Diego López, quien además subrayó que se eliminarán las vallas perimetrales para abrir el espacio al tránsito urbano.
Esta decisión —presentada como un gesto de democratización del espacio— encaja con una tendencia habitual en políticas urbanas de litoral: hacer más “accesibles” los espacios públicos, sin necesariamente cuestionar el modelo de desarrollo urbano que los rodea.
El nuevo anuncio debe leerse a la luz de otro que anunciaba en febrero de 2024: El Faro de Marbella abrirá a finales de año, según adelantaba Latinpress.es
en febrero del mismo año.
En Marbella, donde el urbanismo ha estado condicionado por intereses inmobiliarios y turísticos, este tipo de intervenciones a menudo caminan sobre una delgada línea entre la regeneración urbana y el maquillaje ambiental.
La eliminación de barreras y la incorporación de vegetación decorativa pueden embellecer el espacio, pero no necesariamente transformarlo en un ecosistema funcional o socialmente inclusivo.
El nuevo jardín del Faro será sin duda fotografiable. La cuestión es si también será vivible, biodiverso y auténticamente resiliente. En esta oportunidad no se dio ninguna fecha de apertura.









