La desidia del PP sobre San Pedro Alcántara
A la izquierda Mabel Domínguez, Manolo Osorio María Parra • 10 de septiembre de 2025
San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía pasaron un verano bajo la política de la desidia del Partido Popular.
San Pedro Alcántara. Marbella.-
En rueda de prensa el partido Opción Sampedreña (OSP), dijo que San Pedro Alcántara y Nueva Andalucía, solo fueron un calendario político para la alcaldesa de Marbella.
Los concejales Manuel Osorio y María Luisa Parra, junto a la presidenta de la formación, Mabel Domínguez, dibujaron un paisaje que contrasta con el imaginario que el turismo internacional suele asociar a Marbella: calles sucias, parques abandonados, mobiliario roto, instalaciones deportivas inseguras y una agenda cultural prácticamente inexistente.
La limpieza de calles y la seguridad ciudadana, los servicios básicos de cualquier ciudad moderna, se presentan aquí como logros pendientes, dijo Oso; las más de 110 quejas vecinales canalizadas a través de OSP son la radiografía de una comunidad que percibe que el gobierno local ha bajado la guardia.
Particularmente revelador es el caso de las instalaciones deportivas y del pabellón Elena Benítez, con baños inaccesibles y salidas de emergencia cerradas con candados. La crítica no es únicamente técnica, sino ética: cuando se ponen en riesgo derechos básicos —como la accesibilidad o la seguridad en un evento masivo— lo que está en juego no es un error administrativo, sino la confianza ciudadana en que su ayuntamiento actúa como garante de lo público.
La cultura
La dimensión cultural refuerza la narrativa de abandono, en pleno agosto, con una población flotante que multiplica la actividad y el consumo, Marbella apenas ofreció una docena de actos oficiales. Fue incapaz de desplegar una programación cultural que trascendiera un par de obras de teatro o un cine de verano tardío.
El episodio del concierto de Manuel Carrasco, con 30.000 asistentes atrapados en un caos de tráfico y falta de previsión, opera como metáfora de lo que OSP denuncia: una ciudad que convoca grandes acontecimientos sin la mínima capacidad organizativa para gestionarlos. El “bochorno” no es solo logístico, es reputacional: la marca Marbella, asociada históricamente al lujo y la sofisticación, queó reducida a un atasco interminable.
Pero lo más incisivo de la intervención de OSP no es la acumulación de quejas, sino la conclusión política: “No se puede gestionar peor un municipio”.
La basura
OSP advirtió que la suciedad de las calles cala poco en el votante ideologizado, pero lo hace y mucho en el vecino que, al sacar la basura tropieza con una alcantarilla hundida o encuentra un parque infantil en penumbras.
Para los concejales la imagen de San Pedro y Marbella se jugó en los escaparates de Puerto Banús, no en la limpieza de una acera secundaria.
La capacidad de un municipio de primer orden turístico no debería medirse solo por la magnitud de sus eventos o por la nómina de celebridades que lo visitan, sino por su habilidad para garantizar dignidad y seguridad en lo cotidiano.
OSP ha apostado por exponer esa contradicción. El reto, ahora, es si la denuncia encontrará eco entre los vecinos y si el gobierno municipal ofrecerá respuestas más allá de la reacción defensiva.
Manuel Osorio dijo que cuando son los propios ciudadanos quienes se ven obligados a limpiar sus calles, lo que está en crisis no es solo la gestión de un verano: es la noción misma de ciudadanía.









