Las nuevas reglas del urbanismo en Marbella
Eduardo Díaz • 26 de noviembre de 2025
Marbella presenta las nuevas medidas de simplificación administrativa para las licencias urbanísticas.
Marbella. -
La reunión celebrada en el Palacio de Ferias y Congresos de Marbella con la presencia de profesionales del mundo del urbanismo: arquitectos, ingenieros, abogados y funcionarios para discutir las nuevas ordenanzas, ha sido recibida como un intento de reajustar la maquinaria administrativa que sostiene el crecimiento urbano.
El Ayuntamiento ha anunciado dos herramientas que, según el concejal José Eduardo Díaz, prometen mayor agilidad en la concesión de licencias:
- Una nueva ordenanza para empresas certificadoras y
- Una futura instrucción que reorganiza los procedimientos urbanísticos.
Suena técnico, pero implica un cambio cultural: trasladar parte de la verificación de proyectos desde la administración pública hacia agentes externos, en un modelo de colaboración público-privada que no es nuevo en España, pero que ahora se quiere presentar como la clave para desbloquear un sistema saturado.
La lectura urbana del movimiento es doble. Por un lado, Marbella compite con otras ciudades del arco mediterráneo para atraer inversión y proyectos residenciales, y la rapidez administrativa es ya una moneda más en esa competencia.
Convertirse en “una de las ciudades más avanzadas de Andalucía” en certificación privada es un mensaje dirigido tanto al sector como a los promotores.
Por otro lado, la simplificación despierta preguntas que el Ayuntamiento no menciona, pero que los residentes —especialmente en una ciudad con un urbanismo históricamente controvertido— inevitablemente contemplan: ¿Quién vigila que la aceleración no derive en menos control?
¿Cómo se garantiza que la participación de certificadoras no genere desigualdades entre pequeños proyectos y grandes inversiones?, en Marbella, donde el planeamiento ha vivido décadas de incertidumbre, estas decisiones no son neutras.
El anuncio de someter la instrucción a consulta profesional puede interpretarse como un gesto de transparencia, pero también como un modo de involucrar a un ecosistema técnico que reclama claridad normativa desde hace años. Y, sobre todo, es un paso más en la aplicación de la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía, que los municipios están utilizando para modernizar (y en muchos casos flexibilizar) su relación con el suelo.
El Ayuntamiento celebra cifras récord de tramitación. El desafío, sin embargo, no es solo procesar más licencias, sino garantizar que esa velocidad se traduzca en un urbanismo más coherente, sostenible y legible para sus habitantes.
Marbella se sigue construyendo a sí misma a un ritmo acelerado; la cuestión es si estas herramientas aportarán algo más que rapidez.









