Muñoz está en campaña electoral
Ángeles Muñoz ya está en campaña electoral.
Marbella. -. - La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, encontró en la victoria de Juanma Moreno una doble razón para celebrar. No solo por el triunfo del presidente andaluz, sino por la contundencia con la que el Partido Popular se impuso en el municipio, donde aventajó al PSOE en más de 25 puntos: 46% de los votos frente al 20% del PSOE, una ventaja que sitúa al municipio entre sus plazas fuertes en Andalucía.
Entre los distintos mensajes de satisfacción electoral que Muñoz ha enviado en su comunicado de prensa, hubo uno que llamó especialmente la atención. Presentó al nuevo diputado autonómico Manuel Cardeña como la futura voz de Marbella en el Parlamento andaluz, el encargado de defender cuestiones tan sensibles para la ciudad como la vivienda, la financiación municipal, las inversiones o los presupuestos de la Junta.
Su optimismo es tal que está convencida de que la falta de perfil y discurso político de Cardeña no serán limitantes para el éxito que le espera. Sin embargo, es importante destacar que resulta revelador el que haya elegido a la vivienda como principal bandera política.
Durante años, el acceso a una vivienda asequible ha escalado posiciones hasta convertirse en una de las mayores preocupaciones de los residentes de Marbella, ahora parece que la realidad se ha impuesto y Muñoz la ha aceptado.
Al situar el asunto en el centro de su discurso, la alcaldesa reconoce implícitamente que se trata de uno de los problemas más complejos a los que se enfrenta la ciudad y que las soluciones aplicadas hasta ahora, desde Sevilla y Marbella, no han logrado alterar de forma sustancial la situación.
No obstante, el entusiasmo con el que presenta la llegada de Cardeña contrasta con la dimensión del desafío. La crisis residencial de Marbella no nació ayer. Sus raíces se hunden en transformaciones urbanísticas, económicas y demográficas que se remontan, al menos, a los años previos a la crisis de 2008.
Pensar que un único diputado, Cardeña, podrá modificar por sí solo esa realidad parece responder más a una necesidad del discurso político inmediato que a una expectativa realista.
“Marbella contará con una voz propia en el Parlamento andaluz”, afirmó Muñoz al referirse a Cardeña. La cuestión es cuánto peso podrá tener esa voz dentro de una cámara donde las grandes decisiones dependen de equilibrios políticos mucho más amplios.
Además, si su protagonismo institucional termina siendo similar al que han tenido otros representantes locales del PP en instancias superiores, la promesa de transformar el mercado de la vivienda o el calado de las inversiones podría quedarse más cerca del símbolo que de la solución.
La alcaldesa también aprovechó su empuje para advertir sobre la legislatura que se abre en Andalucía. Según afirmó, todos los grupos de la oposición han dejado claro que intentarán dificultar la acción del nuevo Gobierno autonómico. Una observación que encierra una paradoja habitual en la política de bloqueo española liderada por Alberto Núñez Feijóo desde el minuto uno de esta legislatura.
El caso es que, Muñoz lo anuncia no como una lógica de la política nacional, sino como una amenaza a la estabilidad institucional “... La nueva legislatura estará marcada por una mayor complejidad parlamentaria…, ya que todos los grupos han dejado claro que su objetivo será dificultar la acción del Gobierno andaluz”.
Su crítica barre para casa convirtiéndose en víctima: cuando se está en el gobierno, la oposición "obstruye"; cuando se está en la oposición, se ejerce un control legítimo.
En campaña
Más significativa aún fue una frase que pasó casi desapercibida entre las declaraciones postelectorales. “Nosotros no hacemos campaña solo cuando se convocan elecciones. Llevamos tres años trabajando y cumpliendo nuestros compromisos con los vecinos”.
La afirmación resume una forma de entender la política municipal en la que gestión y estrategia electoral avanzan en paralelo. Cada inauguración, cada actuación urbanística, cada inversión pública y cada visita institucional forman parte de un mismo relato: el de un gobierno que busca convertir la acción cotidiana en un argumento permanente de continuidad.
El mensaje ha sido enviado a varios destinatarios al mismo tiempo. A los votantes, para reforzar la imagen de estabilidad. A su partido, para exhibir fortaleza. Y a la oposición, para recordar que la próxima batalla electoral ya ha comenzado.
Los resultados explican parte de esa confianza. Las recientes elecciones andaluzas dieron al PP cerca del 46% de los votos en Marbella frente a aproximadamente el 20% del PSOE, una diferencia que permite ver mejor 2027.
Pero las municipales cuentan otra historia. En 2023, aunque el PP logró una victoria clara, la distancia fue de alrededor de 7.000 votos y 14,76 puntos porcentuales. Una ventaja importante, aunque sensiblemente inferior a la reflejada por las urnas autonómicas.
Esa diferencia sirve como recordatorio de que los electores no siempre votan igual en cada convocatoria y de que las dinámicas locales suelen responder a factores distintos de los que dominan la política regional o nacional.
Detrás del discurso sobre la vivienda, la representación parlamentaria o la estabilidad institucional, el mensaje es el de comenzar a construir el relato de la próxima campaña municipal.
A casi un año de las elecciones de 2027, Marbella ya ha entrado en modo electoral.









