Un pleno extraordinario marcado por la urgencia financiera y política
Félix Romero • 9 de septiembre de 2025
Marbella realiza un pleno extraordinario marcado por la urgencia financiera y política.
Marbella. -
El Ayuntamiento de Marbella celebrará este viernes, 12 de septiembre, un pleno extraordinario que, aunque revestido de un carácter eminentemente técnico, encierra un trasfondo político y económico que ilustra la tensión permanente entre la gestión presupuestaria y el peso del pasado judicial de la ciudad.
Latinpress.es le pidió al portavoz del Gobierno local, Félix Romero, que explicara los temas de mayor calado a tratar.
Bueno, el primer bloque del debate se centrará en la aprobación de modificaciones de crédito, un mecanismo que permite reasignar partidas del presupuesto municipal.
Se trata de un trámite aparentemente rutinario, pero crucial en este momento del año: cuanto más se tarde en aprobar y publicar en el Boletín Oficial de la Provincia, más difícil será ejecutar los pagos antes de que finalice el ejercicio.
En otras palabras, los tiempos administrativos pueden convertirse en un obstáculo para que el dinero llegue a su destino, dejando al gobierno local ante el riesgo de inejecución y de pérdida de margen de maniobra política.
El segundo gran asunto, apuntó Romero, es el Fondo de Ordenación, un instrumento estatal que ofrece a los ayuntamientos la posibilidad de refinanciar deudas derivadas de sentencias firmes.
Según el portavoz, Marbella conoce muy bien este terreno. Desde que el Tribunal Supremo ampliara de cinco a quince años el plazo de prescripción en casos vinculados a la era de Jesús Gil, el consistorio ha visto multiplicarse los litigios en su contra.
Lo que antes se podía dar por amortizado volvió a la vida jurídica, generando una “avalancha” de reclamaciones que durante los últimos cuatro años han presionado las finanzas municipales.
Aquí radica la importancia de la decisión de este viernes: el Fondo de Ordenación permite a Marbella fraccionar esas obligaciones en el tiempo, con tipos de interés reducidos, y garantizar que los acreedores puedan cobrar de manera inmediata gracias a un crédito ICO.
Es un salvavidas financiero que, sin embargo, también encierra un mensaje político: la ciudad sigue pagando hoy por los excesos y malas prácticas de hace dos décadas.
El plazo para solicitar esta herramienta de cara a 2026 vence el 15 de septiembre, lo que convierte al pleno en una cita cargada de urgencia.
El gobierno local busca ganar tiempo y estabilidad, pero también enviar una señal de que el Ayuntamiento es capaz de ordenar sus cuentas en un contexto aún marcado por las sombras judiciales de su pasado.
En definitiva, lo que se presenta como una sesión técnica y administrativa es, en realidad, un reflejo de las tensiones de Marbella entre presente y pasado: por un lado, la necesidad inmediata de garantizar la ejecución del presupuesto; por otro, la obligación de seguir lidiando con un legado judicial que continúa condicionando la capacidad de la ciudad para mirar hacia adelante.









