De nuevo Marpoética en Marbella
Carmen Díaz • 18 de marzo de 2026
Marpoética convierte Marbella en capital de la poesía en español.
Marbella. -
Durante décadas, los festivales literarios han oscilado entre dos modelos: el académico, centrado en la legitimidad intelectual, y el comercial, orientado al espectáculo y la industria editorial.
La directora general de Cultura, Carmen Díaz presenta Marpoética pareciendo buscar una tercera vía. En Marbella el festival plantea que la poesía no necesita solemnidad para ser relevante, sino contexto, contacto y, sobre todo, circulación.
El énfasis de esta edición en Colombia —con figuras como Piedad Bonnett y Héctor Abad Faciolince— responde a una lógica cultural que trasciende la programación: la consolidación de un eje transatlántico de la literatura en español.
Ya no se trata de una relación centro-periferia entre España e Hispanoamérica, sino de un diálogo más horizontal, donde las voces latinoamericanas no son invitadas exóticas, sino interlocutores centrales.
Sin embargo, lo más interesante no está en los nombres sino en los dispositivos. El ciclo de “Diálogos”, la inclusión de un micrófono abierto, o la presencia de un cineasta como Fernando León de Aranoa sugieren que la poesía, para sobrevivir fuera de los márgenes, necesita contaminarse de otras disciplinas y, quizá más importante, de otras audiencias.
El Teatro Ciudad de Marbella y la Biblioteca Central Fernando Alcalá Marín, sirven de estrategia para convertir el arte en algo fotografiable, breve y exportable a redes sociales, disputándose el espacio simbólico de la poesía y presentándola en recintos donde no se la espera, obligando al público a encontrarse con ella sin la mediación de la costumbre. Hay también una dimensión política al llevar poesía al Hospital Real de la Misericordia
Sin embargo, el festival no renuncia a la tradición, presentando recitales “puros” con propuestas como las de Miriam Reyes que se sitúan entre lo clásico y lo experimental.
Quizá el mayor acierto de Marpoética sea entender que la poesía no necesita justificarse, pero sí encontrar nuevas formas de ser escuchada.









