Igualdad salarial
Isabel Cintado y Pepi Montes • 13 de febrero de 2026
Marbella celebrará el Día de la Igualdad Salarial recordando que más allá del salario está la estabilidad o fragilidad de muchas personas.
Marbella. -
El anuncio realizado por la concejala de Igualdad Social, Isabel Cintado, puede leerse como un intento de convertir el Día para la Igualdad Salarial entre Mujeres y Hombres en una herramienta de intervención social.
Con mucha frecuencia se habla de la brecha salarial como un dato económico, dejando de lado el valor del trabajo sobre quién accede a la estabilidad y sobre quién queda atrapado/a en la precariedad.
Por ello Cintado insiste en que la desigualdad salarial “no es una cifra abstracta”, y que apunta a una verdad muy incómoda. Detrás de los porcentajes hay trayectorias vitales frágiles, carreras interrumpidas y un futuro marcado por pensiones más bajas. Por eso estos eventos adquieren relevancia.
El programa municipal que incluye talleres de alfabetización digital y espacios de empoderamiento colectivo sugiere una comprensión más profunda del problema: la desigualdad retributiva no se corrige únicamente con leyes, sino ampliando las capacidades reales de las mujeres para competir, negociar y permanecer en el mercado laboral.
La brecha empieza mucho antes de la nómina; empieza en el acceso a la información, a la formación y a las redes.
La ponencia empresarial de Pepi Montes, organizada en colaboración con la Asociación REM, introduce otro matiz relevante. Al situar la conversación dentro del tejido productivo, el Ayuntamiento reconoce que la igualdad salarial no puede imponerse sólo desde lo público, que necesita aliados en la empresa privada.
El proyecto Interlabora aporta un argumento convincente a favor de la utilidad social de estas políticas. Los datos —inserciones laborales, intermediación con empresas, derivaciones formativas— funcionan como antídoto frente al escepticismo habitual que rodea a las políticas de igualdad. No se trata solo de concienciar, sino de generar ingresos, autonomía y, en última instancia, dignidad económica.
Sin embargo, la verdadera naturaleza de la celebración es pragmática: reducir la brecha salarial no es solo una cuestión de justicia social; es una estrategia contra la pobreza, la exclusión y la dependencia económica.
Tal vez esa sea la enseñanza más relevante de este programa: la igualdad salarial no es un gesto simbólico que se recuerda un día al año, sino una política pública con efectos medibles.









