Marbella: eliminación de barreras arquitectónicas
Ángeles MUñoz • 13 de febrero de 2026
Marbella impulsa la eliminación de barreras arquitectónicas en edificios residenciales.
Marbella. -
En la ciudad la accesibilidad universal empieza a abrirse paso no como una concesión privada, sino como una política pública con respaldo económico.
La eliminación de barreras arquitectónicas en edificios residenciales avanza ahora gracias a una inversión autonómica superior a los 600.000€, un dato que marca la diferencia entre la buena voluntad y la capacidad real de actuar.
La financiación, procedente de la Junta de Andalucía, permitirá a seis comunidades de las barriadas de Divina Pastora y Santa Marta acometer obras que, en muchos casos, habrían sido inasumibles sin apoyo público.
Adaptar accesos, instalar rampas o incorporar ascensores no solo exige planificación técnica, sino también recursos económicos que suelen recaer directamente sobre comunidades envejecidas y con rentas limitadas. La subvención, en este contexto, no es un complemento: es
la condición que hace viable la intervención.
La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, se reunió con la delegada provincial de Fomento, María Rosa Morales, y con representantes vecinales para analizar el estado de los proyectos.
Muñoz subrayó que estas actuaciones permitirán “mejorar la vida cotidiana” de personas que necesitan soluciones funcionales para poder moverse con autonomía dentro y fuera de sus hogares, un recordatorio de que la accesibilidad no es un asunto técnico, sino social.
Morales explicó que las ayudas se enmarcan en la línea autonómica de accesibilidad en edificios residenciales y confirmó que una de las comunidades ya ha iniciado las obras, mientras el resto ultima los trámites administrativos.
Anunció además nuevas convocatorias, una señal de continuidad que amplía el alcance de una política que hasta ahora había avanzado de forma fragmentaria.
Que estas actuaciones estén subvencionadas tiene un efecto estructural: traslada la responsabilidad de la accesibilidad del ámbito privado al público.
Las obras previstas —rampas, ascensores, sistemas de comunicación adaptados— son intervenciones discretas, sin embargo, su impacto es importante.
Al financiarse con fondos públicos, estas mejoras dejan de ser una excepción y se convierten en una política que redefine qué significa habitar la ciudad: no como un privilegio condicionado a la capacidad de pago, sino como un derecho respaldado por recursos comunes.









