La otra guerra.
La Otra Guerra.

Son varias las generaciones de los países de América Latina, que hemos padecido las intervenciones de Estados Unidos de Norte América, las más recurrentes mediante la violencia.
Sus ejércitos han sido capaces de asesinar presidentes electos democráticamente en votaciones libres; hoy mediante difamaciones, calumnias y falsedades intentan desprestigiar a gobiernos que no ponen a su servicio y disposición los recursos propios, y se abrogan el derecho de invadirlos para instaurar un sistema a su antojo y despojarlo de sus riquezas.
El poderío que les dan sus armas les ha permitido saquear, literalmente, cualquier país, así estén a miles de kilómetros del suyo no digamos a los que tiene aquí, sobre todo a México.
Los ciudadanos latinoamericanos por décadas nos hemos hecho dos preguntas, ¿porque los ciudadanos de EE.UU. han permitido que sus presidentes, derramen sangre de millones de inocentes por todo el mundo para apropiarse de todos sus recursos naturales? y, ¿por qué los presidentes de los países agraviados lo permiten?
Muchos serán los que den la respuesta acertada; los gringos, como se les llama, han hecho de la violencia toda una forma de vida y cada presidente en turno al hablarles de que “son el país más poderoso del mundo”, les han inculcado un sentimiento de desprecio a toda aquella persona que no sea de piel blanca y ojos azules.
Los mexicanos siempre han optado por irse a trabajar al país vecino, pensando que allá les irá mejor económicamente; en la actualidad ya se rebasa la cifra de 30 millones de mexicanos recibiendo malos tratos, y no siendo merecedores de respeto.
Hemos sido críticos hacia los presidentes mexicanos por, entreguistas, serviles y, agachones, con cada gringo que llega a ocupar la presidencia de EE.UU.
Hemos llegado a entender que a nuestros presidentes les ha resultado mucho mejor, no ponerse al tú por tú, con el país más belicoso y mejor armado del mundo, que además, les han permitido por casi 100 años, que duraron en el poder tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido de Acción Nacional (PAN) y sus rémoras partidarias, entre las que se siguen manteniendo los del Partido del Trabajo (PT) y EL Partido Verde Ecologista (PVE), que institucionalizaron la corrupción, lo que les permitió grandes fortunas que siguen disfrutando a expensas del crecimiento de la pobreza de millones de mexicanos.
Al haberse logrado un cambio de gobierno emergido del pueblo, ha sido para aquellos mexicanos que se acostumbraron a manejar el país a su antojo, algo inaceptable y no menos aceptable para los presidentes estadounidenses, por las nuevas formas de gobierno, y aun cuando es poco el tiempo de dicho cambio, y poco se ha avanzado en el rescate nuestros recursos naturales, quienes hoy son la “oposición”, se han convertido en el ejército de Donald Trump y acuden al país vecino a pedir auxilio para que intervengan en nuestro país y derroquen a la actual presidenta y de ser posible la asesinen, como ocurrió con el Dr. Salvador Allende en Chile.
Las amenazas de Trump no paran un día sí y otro también, señalando a México como la cuna del narcotráfico, teniendo como base la información de militantes a los que se les retiró el poder mediante elecciones. Son ellos los que han sido responsables de toda esa violencia, y degradación en la que sumieron a la sociedad mexicana y seguimos padeciendo en México.
El tener como vecino a un presidente que en su país ha sido denunciado como delincuente y estar demostrando día con día la afección a su salud mental, nos hace preguntarnos, ¿no se dan cuenta los ciudadanos y los congresistas estadounidenses el enorme peligro en que los pone su presidente por montar guerras en todo el planeta, incluyendo la que ha desatado contra México?
En México las nuevas autoridades no han sabido o no han querido aplicar la ley contra aquellas personas que están mostrando hasta la saciedad, que calumniar y difamar está tipificados como delitos. Lo hacen en el Congreso de la Unión, en las cadenas televisivas norteamericanas al mencionar a la Presidenta, Claudia Sheinbam Pardo como, “la Narco presidente” y, a la organización política Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y a sus Senadores y Diputados en plenas sesiones del Congreso. “bancada de narco morenistas”.
En el Art. 1° de nuestra Constitución se afirma que “Todas las autoridades, en el ámbito de su competencia, tiene la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con la universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. El estado deberá prevenir, investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establece la ley”.
A qué se le teme si se está trabajando por una 4ta. Transformación.
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