Los 27Km de playa de Marbella, lo atienden 5 trabajadores
María Parra y Manuel Osorio • 13 de mayo de 2025
La empresa encargada del mantenimiento de 27 kilómetros de playas en Marbella y San Pedro, solo tiene 5 trabajadores.
SAN PEDRO ALCÁNTARA, MARBELLA —
Mientras Marbella presume de su imagen de marca global ligada al turismo de lujo, una parte fundamental de su litoral parece haber sido abandonada.
San Pedro Alcántara, arranca la temporada alta envuelto en una postal de deterioro que dista mucho del idilio turístico que se promueve desde los despachos del Ayuntamiento de Marbella.
A pie de playa, entre cañas secas, montones de piedras y basura acumulada, los concejales de Opción Sampedreña (OSP), María Luisa Parra y Manuel Osorio, ofrecieron una rueda de prensa que fue tanto una denuncia como un grito de frustración. Parra no se anduvo con rodeos: “Aquí quien se quiera bañar es porque le tiene poco cariño a su vida o a sus tobillos”, ironizó, señalando el abandono palpable incluso en zonas de alta concentración de restaurantes y chiringuitos.
El Ayuntamiento de Marbella, presidido por Ángeles Muñoz, vuelve a ser acusado de aplicar un doble rasero en el mantenimiento del litoral. Mientras Puerto Banús y otras áreas del municipio reciben maquinaria, limpieza y rastrillado sistemáticos, San Pedro —a juicio de OSP— sigue condenado al olvido institucional.
La crítica se torna más grave al saberse que, pese a contar con una maquinaria especializada como la despedregadora, adquirida tras años de espera, esta permanece inoperativa.
Aún más alarmante es la denuncia sobre la empresa adjudicataria del contrato de mantenimiento, valorado en más de siete millones de euros: “Nos consta que solo tiene cinco trabajadores para 27 kilómetros de costa”, acusó Parra, preguntándose ¿dónde está el control municipal sobre estos contratos millonarios?
Manuel Osorio fue aún más duro en su valoración: “La gestión de San Pedro le viene grande al señor García. Si no puede, que se marche”, en referencia al teniente de alcalde.
El mensaje apunta a una verdad incómoda: la desconexión entre el relato oficial de excelencia turística y la realidad material de un enclave estratégico como San Pedro.
El deterioro no solo afecta la imagen urbana, también al tejido empresarial local. Los dueños de chiringuitos y negocios costeros —que pagan impuestos altos por operar— se ven obligados a ofrecer servicios de calidad en un entorno degradado, donde “no se pueden servir copas con vistas a montones de piedras y suciedad”, resumió Parra.









