El proyecto mafioso boliviano
Recuerdos del presente: El proyecto mafioso.

En este momento hay dos foros para el diálogo, pero han sido rechazados por los grupos violentos que exigen la renuncia del presidente y son pagados por el poder del narco, que tiene un propósito mayor.
Los informes sobre el daño causado hasta ahora por los bloqueos mencionan miles de millones de dólares perdidos, un brutal golpe al PIB y un salto del riesgo país, aparte de la asfixia de las ciudades de La Paz y Oruro.
Esta saña, este sadismo, que provocó la muerte de un niño de 12 años a bordo de una ambulancia, obedece a un propósito claro de uno de los frentes de la nueva guerra fría.
En 1991, Somalia fue declarado Estado fallido porque no pudo defenderse de los grupos mafiosos que manejaban el tráfico del “khat”, un estimulante, igual que la coca. Ha dejado de ser un Estado y ahora es un territorio donde pululan las mafias de todo tipo.
Ese mismo año, debido al fracaso del comunismo, se derrumbó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y también quedó en control de las mafias, que se lanzaron a una cruzada para hacer que otros países se conviertan en Estados fallidos.
Hay una amplia literatura sobre cómo el crimen organizado está desafiando a las democracias del mundo, sobre todo a las más vulnerables.
Por ejemplo, “Organized crime and the challenge to democracy”, de Felia Allum y Renate Siebert, además de “Organized crime, bussines and the State in post-comunism Russia”, de Sergei Plehanov.
Y hay que admitir que Bolivia es un país muy vulnerable, que tiene en su territorio a uno de los fundadores de lo que Iván Duque, expresidente de Colombia, llamó “la transnacional del crimen organizado”.
Bolivia es el único país donde el poder del narcotráfico ha conseguido controlar amplios territorios, comenzando por el Chapare y tres o cuatro parques nacionales invadidos por mafias colombianas, brasileñas y paraguayas.
No solamente es la cocaína la droga que cubre territorios en Bolivia, sino también la marihuana, que ha logrado avanzar hasta la región minera, allí donde estaba la mina de estaño más rica de Simón I. Patiño, Llallagua.
Por lo tanto, en Bolivia se está librando ahora la batalla del crimen organizado, en que los mercenarios enemigos cuentan con fabulosos recursos económicos provenientes de los territorios donde se produce la droga.
El ejército de los narcos tienen mejores armas que las Fuerzas Armadas, según han admitido militares que debieron escapar en estos días.
Ecuador recibió la ayuda del Comando Sur de Estados Unidos y ha derrotado a los narcos.
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