Capitanía de Marina: un inmueble político
Edificio Capitanía de Marina, seis años después: del sueño cultural de IU al discurso residencial del PP de Marbella.
Marbella. — La antigua Comandancia de Marina, situada en la avenida Severo Ochoa, se ha convertido en uno de esos inmuebles sobre los que distintas fuerzas políticas proyectan prioridades muy diferentes.
Quien acuda a la hemeroteca podrá comprobar que la historia del edificio no encaja del todo con el relato que actualmente domina el discurso institucional y que pretende liderar el gobierno de Ángeles Muñoz, asegurando haber solicitado en repetidas oportunidades la cesión de ese edificio al Ayuntamiento.
La hemeroteca señala que ya en 2012 Izquierda Unida reclamaba la cesión del inmueble, incluso en 2015 cuando gobernaba el tripartito en Marbella y Victoria Morales era secretaria de Acción Política de IU y Miguel Díaz su portavoz, el PP liderado por ángeles Muñoz rechazó esa solicitud porque incomodaba al presidente Mariano Rajoy, nos ha dicho Morales.
No obstante, en julio de 2020, Izquierda Unida celebraba públicamente la decisión del Gobierno de España (Pedro Sánchez) de ceder el inmueble a la ciudad. Victoria Morales nos ha confirmado que cuando IU solicitaba la cesión, el PP de Marbella y Madrid la rechazó durante años.
Hace seis años IU pedía el edificio para dedicarlo a la sostenibilidad marina, la divulgación ambiental y la cultura marinera de Marbella. La crisis habitacional no había estallado todavía.
Miguel Díaz, planteaba la creación de un Museo del Mar que permitiera conservar y difundir una identidad local frecuentemente eclipsada por la imagen turística de lujo asociada al municipio. El edificio debía convertirse en un equipamiento cultural y patrimonial, no en una respuesta al mercado inmobiliario.
Seis años después, el contexto es radicalmente distinto, Marbella afronta una crisis de acceso a la vivienda que afecta a trabajadores esenciales, jóvenes y empleados del sector servicios, mientras los precios continúan alejándose de los salarios locales.
En este nuevo escenario, el debate político ha desplazado su foco desde la cultura y el patrimonio hacia la vivienda. Es precisamente ahí donde aparece una de las contradicciones más llamativas del discurso actual del Gobierno marbellí.
Mientras el Ayuntamiento utiliza Capitanía de Marina como ejemplo de su compromiso con soluciones habitacionales, el proyecto que justificó originalmente la cesión del edificio no contemplaba ningún uso residencial. La finalidad defendida por quienes impulsaron su recuperación era otra muy distinta.
La cuestión adquiere una dimensión adicional al observar la reciente controversia sobre la Residencia de Tiempo Libre.
Cuando el PSOE propuso estudiar su utilización para vivienda pública y alojamiento temporal para profesionales esenciales, la respuesta del gobierno municipal evitó entrar de lleno en el futuro de ese inmueble concreto y dirigió buena parte de la atención hacia Capitanía de Marina.
La estrategia “popular” permite hablar de vivienda sin responder directamente a una propuesta específica sobre la Residencia de Tiempo Libre, dejando en el ambiente la paradoja de si Capitanía fue concebida durante años como un proyecto cultural y patrimonial, por qué ahora se ha convertido en el principal argumento para acreditar una política de vivienda.
En 2020, Capitanía representaba la recuperación de la memoria marinera de Marbella. En 2026, representa la búsqueda de soluciones ante una emergencia habitacional.









