El Ayuntamiento abrirá este año
La remodelación de la Casa Consistorial de Marbella, en su fase final.
Marbella. - No será agosto cuando el palacete abra sus puertas. El Ayuntamiento sostiene ahora que la actuación concluirá antes de que termine el año, aunque en abril el concejal de Obras, Diego López, aseguraba que finalizaría en agosto y que los servicios municipales regresarían en septiembre.
La cuestión relevante no es tanto si la obra termina en agosto, septiembre o diciembre, sino qué fecha contractual existe, cuál era el plazo de ejecución y si ha habido modificaciones, ampliaciones o incidencias que han alargado el plazo y posiblemente los costes
Una administración transparente debería acompañar la información ofrecida con mayor contenido como las posibles modificaciones del proyecto.
Una rehabilitación necesaria.
El contenido de la intervención parece difícilmente discutible: climatización, aislamiento, accesibilidad, protección contra incendios, instalaciones interiores, evacuación y redistribución de espacios son actuaciones razonables en un edificio municipal de unos 4.000m².
El dato demográfico.
Hay un elemento que merece corrección. La alcaldesa habla de una ciudad de “cerca de 170.000 habitantes”, mientras que el dato citado de la Junta de Andalucía sitúa la población en 160.478 habitantes.
Una diferencia de casi 10.000 personas no es una simple cuestión de redondeo cuando se utiliza la población para justificar la dimensión de las necesidades administrativas de Marbella.
Marbella tiene una población residente importante y, además, una población flotante muy superior en determinados momentos del año. Esa realidad puede ser un argumento perfectamente válido para explicar la presión sobre los servicios municipales, pero no debería mezclarse con el padrón oficial.
Europa paga parte de la obra.
La alcaldesa Ángeles Muñoz, hizo referencia a los fondos europeos para realizar las obras; lo que no ha dicho es cuánto ha aportado Europa y cuánto el Ayuntamiento, cuál es el coste total y qué objetivos concretos condicionan la financiación.
La ciudadanía no debería tener que conformarse con saber que una obra “avanza”, debería poder saber cuánto cuesta, cuánto se ha gastado y qué se está obteniendo a cambio.









