Piden climatizar los colegios
Isabel Pérez • 26 de febrero de 2026
Piden la climatización de los colegios de Marbella y San Pedro Alcántara.
Marbella. -
La portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Marbella, Isabel Pérez, ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el sistema educativo público andaluz sigue funcionando, en demasiados centros, al margen de las condiciones mínimas de bienestar térmico.
Su denuncia no es nueva. Lo que resulta revelador es que, cinco años después de la aprobación de una ley específica para evitarlo, la situación siga prácticamente intacta.
La Ley 2/2020, aprobada por unanimidad en el Parlamento de Andalucía, prometía un cambio estructural: bioclimatización, energías renovables, diseño inteligente de los edificios escolares.
En términos políticos, era una de esas normas que permiten a todos colgarse la medalla. En términos prácticos, ha acabado convertida en papel mojado.
El plan de climatización impulsado por la Junta de Andalucía —según denuncian los socialistas— se parece más a una colección de parches que a una estrategia pública.
Toldos aquí, ventiladores allá, actuaciones menores que sirven para la foto pero no para el termómetro. No hay planificación plurianual clara, ni un calendario público de ejecución, ni una apuesta decidida por la eficiencia energética.
En un contexto de emergencia climática, la falta de ambición resulta tan llamativa como preocupante.
La ciencia es clara: las altas temperaturas afectan a la concentración, al rendimiento cognitivo y a la salud, seguir permitiendo que miles de niños y niñas aprendan en condiciones térmicas extremas no es solo una mala política educativa; es una forma silenciosa de desigualdad.
Quien puede permitirse centros privados climatizados escapa del problema. Quien no, se adapta como puede.
La moción que el Grupo Municipal Socialista llevará al próximo Pleno no es radical. Pide, básicamente, que se cumpla la ley: financiación suficiente, criterios transparentes y soluciones estructurales pensadas para el largo plazo.
Mientras tanto, cada inicio de curso vuelve a recordarnos lo evidente: no se puede hablar seriamente de calidad educativa cuando el aula se parece más a un invernadero que a un espacio de aprendizaje. Y el cambio climático, a diferencia de las promesas políticas, no espera.









